NI BELLA, NI DURMIENTE
“Los
hombres no se casan con las mujeres que leen”. Esa era tu sentencia, cada vez
que te pedía dinero para comprar libros. Te lo podía pedir para comprarme ropa,
accesorios, “pinturillas” y no había problema, pero cuando era para libros…
¡Qué
equivocada estabas querida mamá! Gracias a los libros no necesité un príncipe
azul que me besara para salir de mi “dulce sueño”, tampoco me hizo falta un
zapatito de cristal, para perderlo y que me propusieran matrimonio.
Encontré
un trabajo que me permitió: ser independiente económicamente, tener hijos y
darles una buena educación. También conocí un hombre para el que soy su igual y
que en mi cumpleaños, en mi santo, en nuestro aniversario, en los reyes y demás
fiestas me regala libros.
Cómo han
cambiado los tiempos.
¡Qué pena que no estés aquí para verlo!

No hay comentarios:
Publicar un comentario